Ya repuestas nuestras fuerzas podemos visitar la
Catedral, edificio ecleìctico y de planta irregular debido a las sucesivas ampliaciones desde su inicio en el s. XV (empezoì a construirse siguiendo la esteìtica italianizante dominante, con el Campanario separado de la Iglesia ; posteriormente eìsta se fue ampliando hasta quedar el campanario -nuestro
Miguelete,con sus 207 peldaños- dentro del recinto). De hecho basta caminar alrededor de la Catedral para ver lo diferentes que son las tres puertas de acceso : la maìs antigua, la que asoma a la urbe romana, es de estilo romaìnico ; la siguiente, llamada "La Puerta de los Apoìstoles" es de estilo goìtico (aquiì cada Jueves al tocar las 12 del mediodiìa se reuìne el "Tribunal de las Aguas", que ya otro diìa te explico en queì consiste) y da a la
Plaza de la Virgen, centro neuraìlgico de la vida social y poliìtica valenciana ; y la puerta de la fachada principal, de estilo barroco.
Caminando por la peatonal calle Navellos, alcanzamos el riìo. Dejamos a nuestra izquierda las
Torres de Serranos ( una de las puertas, junto a las
Torres de Cuarte, que daban acceso a la ciudad amurallada en eìpoca medieval, murallas que pervivieron hasta bien entrado el s.XIX). En este punto debemos tomar una decisioìn : o bajamos al antiguo cauce del rìo Turia (convertido ahora en un sinuoso jardiìn de nueve quiloìmetros de longitud , que recorre la ciudad de Oeste a Este, y que presenta en su largo lecho desde estructuras deportivas hasta la magniìfica y vanguardista
Ciudad de las Artes y las Ciencias, pasando por zonas luìdicas infantiles como el
Parque de Gulliver), o lo atravesamos por uno de sus puentes (romanos o por el moderniìsimo
Puente de Calatrava, en forma de peineta), y visitamos asiì el
Museo de Bellas Artes S. Pìo V (edificio barroco, con un belliìsimo claustro y cuìpula de ceraìmica añil) y su importante pinacoteca, sus esculturas, su mosaico romano, etc., y luego nos dejamos seducir por la exuberante vegetacioìn de los
Jardines del Real (con su estanque lleno de patos y cisnes, sus magniìficas estatuas , cenaìculos y fuentes, cuyo recinto alberga ademaìs el Zooloìgico y el Museo de Ciencias Naturales).
Creo que por hoy ya hemos visto bastante, asiì es que vayamos ahora a comer una sabrosa paella valenciana , en uno de los centenares de restaurantes con que cuenta la ciudad) y a degustar uno de los vinos de la comarca o una exquisita sangriìa, y ya mañana ,en un nuevo recorrido, te acompañareì a descubrir todo lo que Valencia ofrece a sus visitantes.